martes, julio 18, 2006

GIRA VIRTUAL POR LA PAZ Y LOS NIÑOS: VALE LA PENA

He sido invitada por JAG a esta hermosa gira. Hago el relevo y Os propongo una GIRA VIRTUAL POR LA PAZ PARA EL MAÑANA

Es sólo un sueño pequeñito para que crezca antes que nuestros niños, para que luego nuestros niños crezcan con ese sueño hecho realidad.

La esperanza de alcanzar un mundo de paz, está puesta, no en el hoy, sino en el futuro y la posibilidad de alcanzar ese futuro luminoso está cifrada en los niños, educados en una nueva cultura. La CULTURA DE LA PAZ.

Sueños por alcanzar
suenos

Como educadores, como intelectuales, como profesionales, como Padres, es a "nosotros" y en este "hoy", a quien nos compete crear las bases de esa cultura de paz, que poco a poco irá ganando terreno a medida de que, más y más amantes de la paz se sumen a esa noble tarea.

La paz no es una realidad, pero no es un imposible, no hagamos una realidad de lo que no es, ni de lo que podría ser una imposibilidad futura, no hipotequemos el poder creer para comprar resignación y espera.

Los adultos de hoy TENEMOS LA IMPOSTERGABLE OBLIGACIÓN de convertirnos en los niños de ayer para recuperar la inocencia de soñar y construir con ella el mañana de nuestros hijos HOY.

HIJOS DE TODOS, todos y cada uno de ellos, de todos y cada uno de nosotros, sobre toda raza, color y credo, sobre toda nacionalidad, sobre toda condición social, sobre lo propio y lo ajeno.

LOS NIÑOS SON NUESTRA MÁS GRANDE ESPERANZA, no hacer nada al respecto es darle la bienvenida a permanecer esperando la muerte en vez de luchar por la vida, es dejarse estar abandonado a la suerte de que tal vez y solo tal vez, llame a la puerta del vecino la próxima desgracia.

La cultura de la guerra, el odio y la violencia esta acabando con nuestro mundo.


HIROCHIMA Un ejemplo de ello fue el holocasuto nuclear desatado sobre Hiroshima y Nagasaky


Esto dijo JAG y le secundo agregando unas imágnes y algunas pocas palabras:

VIETNAM
He aqui el horror de Vietnam
Es importante que hablemos de esto, que no nos quedemos callados, en estos días se ha empezado una campaña para difundir la idea de hacer algo por la paz centrando nuestra atención en los niños. Espero que tu querido lector, te sientas impulsado a colaborar con tu parte, a favor de crear esa "CULTURA DE LA PAZ".
worldcup Desde la niñez se va generando la actitud agresiva

La importancia de educar a los niños, de proteger a los niños de la “CULTURA DE LA VIOLENCIA", víctimas en estos tiempos de toda clase de abusos, del hambre, de la miseria material y espiritual, del abandono, obligados a enfrentarse a un futuro oscuro que poco o nada tiene que ofrecer, sino sólo más violencia. Es hora que se haga algo por ellos, es hora de levantar la voz y no olvidarnos que, la verdadera y única manera de lograr el cambio profundo es, educando con nuevos y verdaderos valores, esa es la verdadera revolución, "LA REVOLUCION EDUCATIVA" que genere la Cultura de la Paz.

El monstruo y el niño
Tanque vs niño

Hay que comenzar con lo sencillo, tan simple como levantar la voz, como solidarizarte y utilizar tu espacio para expresar lo importante que es la niñez para la paz, y que, a su vez es el futuro del mundo. Pensemos un poco en lo que tenemos, "hijos de la guerra, hijos del hambre, hijos del miedo, de la desesperanza". Hay que hacer algo por ello y para ellos, comenzando por nostros mismos. Es vital.

Un pequeño e insignificante acto, multiplicado infinitamente, puede ser el principio de algo que suelto a rodar no se detenga nunca en el lugar más inhóspito: LA NADA.

Niños africanos asediados por el hambre y las enfermedades
Niños africanos
Un niño inocente, Alex boy
BigAlexes
Amazonas boy
Kanamary baby boy

Tan simple como invitar a 10 personas cada uno a sumarse a una ilusión sin límites, a un sueño sin fronteras, copia, pega y publica, tres movimientos insignificantes en el tiempo, para un ¿Porqué no? que vale toda una utopía.


Estos son mis diez invitados:

ESTE VIDEO ES UNA ALTERNATIVA PARA QUE TE HAGAS PARTE DE ESTA CAMPAÑA.



PERO SI QUIERES ELEVAR TU PROPIA VOZ, ADELANTE. LO IMPORTANTE ES HACERLO, LEVANTARSE Y UNIRSE A LA CAMPAÑA.

Laos girl
laos_girl


Para tomar el video y pegarlo en sus respectivos espacios en la web acceder al siguiente link y copiar a la derecha de su monitor el html correspondiente:

http://www.youtube.com/watch?v=dqCiKiEAYYk

Igual que mi gran amigo José Antonio Galloso, que me ha invitado a seguir esta cadena no creo en cadenas. Nunca he creído en ellas, porque una cadena es una cadena, y por eso siempre he procurado romperlas. Pero SI, igual creo en el PODER que se genera al UNIR LAS VOCES del corazón en un SOLO GRITO, respetando la INDIVIDUALIDAD y las DIFERENCIAS.

Por los niños
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Alzo mi VOZ y GRITO por los NIÑOS del mundo, de esta manera hago patente que no se me olvida que dentro de mí sigo siendo UNA NIÑA y que sin duda alguna eso es lo que me mantiene a salvo de la podredumbre y de que no se me muera el corazón.

Alamikamba chails
Alamikamba niños f3

Con fe y esperanza os digo: UNETE A LA CAMPAÑA POR LA PAZ, Se un NIÑO y UNETE con su VOZ, con mi VOZ, únete con tu voz... ¡PARA SALVAR A LOS NIÑOS!!.


Alamikamba  niño Mil gracias por acompañarme

Natinat

miércoles, julio 12, 2006

Toma coraje a uno expresar a alguien sus sentimientos

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Hoy me encaminé rumbo al mar siguiendo el soplo de un viento del sur. El Cantábrico que para mí es un mar de risas veladas, lo encontré en calma, su imponente rugir, como de antiguas carcajadas, es solo un murmullo que llega sosegado al balcón desde donde le observo. La brisa y el cadencioso rumor de las olas arrullan mis pensamientos que bullen intransitivos como gladiadores que buscan reposo. Quiero quedarme aquí esta noche y descansar frente al fluido íntimo del océano desértico.

(Me hospedé en un modesto hotel de ninguna estrella, pero si bordeado de castaños y abedules que le daban un aire de misterio. Después de aparcar camine por el amplio anden hasta el umbral de El Mesón Orpheum. Un joven buen mozo con un ademán me invito a pasar y sin pensarlo dos veces entre y pedí una habitación con vista al mar. -Tenemos para usted la número 40 – dijo con seguridad en tono amable. El conserje después que me hizo firmar el registro, procedió a entregarme una tarjeta electrónica a modo de llave, mientras me indicaba la dirección hacia la habitación número 40 a la cual llegue después de un corto recorrido subiendo por unas escaleras semi alfombradas que daban al segundo piso. De inmediato tome posesión de mi reino e hice del balcón mi puesto de observación. Entreabrí la ventana. Pienso que así es más fácil que entre volando el amor. Estaba sola pero la sensación de libertad era indescriptible. Por un momento quise desnudarme y echarme a volar. Desde aquí desde el balcón la perspectiva cambia. Me suelto el cabello, miro hacia el horizonte y ya a través del cielo cerrado alcanzo a distinguir una luz fosforescente que de momento emerge y de pronto se hunde en el fondo.)

Si yo pudiera traspasar esta noche y perderme en la inmensidad de su abrazo de espíritu, me conocería un poco más, conocería esa parte soñadora de mí impregnada de partos reinventando la oscuridad, oscuridad transmutándose en amanecer de rabia inversa.

Poco a poco oscurece y mi espíritu rebelde me induce a luchar contra la desilusión. Llueve un poco esta noche. Desde mi ventana alcanzo a ver las luces de un barco pesquero solitario. Luces indecisas, con ganas de terminar la faena para volver a casa. Así me encuentro yo a veces, amansando lluvia de estrellas silenciosas con la mirada, esperando la vuelta a casa, de donde salí hace muchos millones de años luz. Distancia que ha hecho colapsar mis recuerdos de flamantes sistemas solares y viejas constelaciones.

Sólo mis deseos de serena perfección pueden desviar la soledad compartida contigo, espíritu amigo, amigo espíritu que sabes modelar mi pequeña alma con la caricia cada vez menos cierta pero más humana —y más divina— de tus dedos de viento y tus manos de luz.

En este silencio murmurante tachonado de luciérnagas, se deja oír tu voz, fragmentada, entre murmullos de viento y mis versos tristes.

En estos silencios de alma —aún finita— sobrecogida por ausencias, nostálgicamente apartada, escucho, con la tenue palidez de la tarde que se desvanece, un susurro a mis oídos materiales, una brisa hecha círculo que grita en silencio, una respiración cósmica que gime...

Me recojo en mí, esperando ese silencio acompañado de esteros de luz, la luz de una mirada de lluvia que modele la mía, como un horizonte besado de nubes, el abrazo de lo infinito a lo finito

Hoy necesito de ti, que la esencia de tu mente se haga infinitamente luz de cielo y brisa de mar, que a pesar de lo intemporal no abandone su dejo humano para que puedas comprender cómo me siento. Te prometo que la mía se hará finitamente divina para saber cómo te sientes.

Toma coraje a uno expresar a alguien sus sentimientos. Dibujar las estelas químicas que les conectan. Sobre todo si ese alguien llamada Natinat tiene un rostro femenino soterrado de mitos y símbolos y ojos que se le empapan de lluvia luminosa. Luz de sol o relámpago de mar, el gran rito ancestral de la luz le llamé, otros le llamaran encuentro.

Un hombre siempre se preguntará, si no cree en los sueños que ven sus ojos, de donde le soplará el viento cálido que se desprende del fragor del mundo o del latido callado de las estrellas. No hay nada malo ni oscuro en el silencio, en quedarse sin palabras, mientras haya un grano o una simiente que bajo el manto apacible del Maggid crece y murmura en el viento. No hay nada malo con callar.

Dicen que Dios está arriba, pero yo no lo veo allí, sino en el aura vital que envuelve a todas las criaturas. Una voz ancestral me dice que no busque lo que no puede hallarse en la razón. Sin embargo la certeza de su presencia me hace feliz. Entonces haré lo que me dice la voz, no buscaré en vano lo que no puedo hallar en litorales desconocidos. Él me dice que ha hallado mil maneras en una sola de alcanzar la dicha. Una videncia propia se lo gritó… en una pequeña canción de amor.

Pienso que el hombre lleva dentro de sí la caricia del mar y él puede verla en el latido del corazón que representa el aspecto femenino del creador. Y cuando la noche es clara el mensaje del mensajero, nunca se ha sabido que se equivoque. ¿Dónde está tu mano que toca el cielo? Hay lobos en la pradera que no honran el mundo en sus correrías. Pero aquí esta el viejo oso pardo que me ha hecho subir al árbol Él es como un postulado de expansión y misericordia que me ha dado una zurra.

Como en toda Gnosis el itinerario busca “el despertar” a la auténtica realidad de la creación tras deshacer el velo de la ilusión física del mundo material. Siempre hay un esplendor oculto. Sí, hay un hombre auténtico observador y espejo, que recorre el mismo itinerario en ascenso. Soy mitad naturaleza, mitad conciencia que camina con trotes de pequeños terremotos. Tengo de él las palabras más lindas, el aliento más sincero, los besos más ligeros, su esencia más pura. Es la forma como él elige lo que me enseña a elegir.

Ahora puedo reír, saltar, correr y volar en uno de mis mundos. En un mundo simple, sencillo y cotidiano. Ahí orbito. El día que me salgo de orbita, es el día en que me pierdo. Pero él, está ahí todavía… para darme la mano.


Nat.

miércoles, julio 05, 2006

Hablando de Alex

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Adormecidos


Voy saliendo de la heladería “La Crema batida”, comiéndome un helado de pistacho y vainilla. Atrás han quedado, dos chatelas que están parloteando en una especie de spanglish y otra más que, sin ambages le grita improperios a su celular. Estoy esperando a María del mar que en estos instantes está de compras en Vía Venetto. Me subo la falda un poco y miro mi muslo izquierdo justo a la altura del liguero a despecho de cualquier inoportuno observador o mirón. Gino, en una ocasión en la que jugábamos tenis de mesa, reparó en mis muslos y me dijo que me quedaría hermoso el tatuaje de una rosa en la parte externa del muslo, a él le gustaban sobremanera mis muslos y los tatuajes. Al caminar, en ciertos instantes mi falda se arremanga y yo trato de imaginarme un tatuaje sobre la parte alta de mi pierna al descubierto, no obstante a mi los tatuajes me parecen marcas impúdicas o espejismos de gato negro.




Doblo en Guernica y antes de llegar a la plaza de los Tres Mundos, hago un alto, le llamo por el móvil y le digo que he decidido esperarle en el lugar de siempre, en el amistoso Petite Café, me siento en las mesas del andén y pido un capuchino cargado con un Amaretto original Disaronno. Saco entonces mi libro de Alejandra Pizarnik a quien tengo en mente desde que leí un primer poema de ella en una revista literaria. Aquí les dejo un fragmento…


No es la soledad con alas,
es el silencio de la prisionera,
es la mudez de pájaros y viento,
es el mundo enojado con mi risa
o los guardianes del infierno
rompiendo mis cartas.

He llamado, he llamado.
He llamado hacia nunca.

pizarnik

Alex falleció el 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, Pizarnik murió de una sobredosis quizá no intencional de secobarbital sódico, el mismo que diera cuenta de Marilyn Monroe. Busco la página que tengo señalada y leo un poema mientras a dos mesas y media de donde estoy dos adolescentes hablan del uso del preservativo como anticonceptivo y dos muchachas caminan tomadas de la mano, despacio, hasta que se detienen para luego de darse un leve beso, descender por las escaleras que dan a los almacenes del sótano. Vuelvo a la lectura me siento hipnotizada por las palabras exangües que me hacen ensimismarme mientras saboreo el café y en un ictus me pregunto, ¿cómo será la muerte? ¿acaso un letargo sin fondo? ¿se uniran el consciente y el inconsciente para ir a alguna parte?

Leo en silencio...

Aquí transcribo lo que Alex escribió:


para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor
he sido toda ofrenda un puro errar de loba
en el bosque en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente
...

Después de unos cuantos sorbos dejo el café a un lado y miro un piercing que traigo colgando de mi ombligo, de pronto estoy imaginándome en un aposento azul, luego violeta, luego verde fosforescente y luego amarillo, pienso en lo hermoso que sería mostrar mi piercing localizado en otras latitudes... Mientras me dedico a esta tarea, María se acerca con dos bolsas de papel kraff y me hace señas con la boca de que nos vayamos. Cancelo el importe y caminando de prisa bajamos a los estacionamientos. María conduce hábilmente el Citroen verde musgo y toma la avenida Goya en dirección a su apartamento. Ella me pregunta sí quiero ver la nueva película del director de Amelie. Me encojo de hombros y saco mi libro de Alejandra y me pongo a leer. María se pone a mirarse en el espejo retrovisor.
(@@@.... )

Gino es un amigo emigrante italiano a quien conocí por intermedio de Renzo, un ex compañero de trabajo. A Gino le gustaba hablar, del sadomasoquismo manifiesto de la Pizarnik, sentado frente a mí, en Montecristi, bebiéndose un Jerez a pequeños sorbos. Hablamos sobre el tema, de las extravagancias de la Pizarnik, a ella le gustaban los tríos, le gustaba que la azotaran, que la colgaran de una soga y salía en la noche por los cafés parisinos llenos de humo, como una sonámbula, en busca de un jovencito. Cortázar le dio el manuscrito de Rayuela a la Pizarnik para que se lo pasara en limpio. Nunca lo hizo pues a ésta se le extravió, como muchas cosas más que extraviaría en su deambular.

Dicen que se quedaba despierta con los ojos abiertos en la oscuridad. Los tenía abiertos supongo, porque las poetas deben tener los ojos siempre abiertos para ver lo insólito. Ella se mantenía despierta contra viento y marea. A mi me preguntan cuánto es lo que más he durado despierta. Yo digo dos días a lo sumo. Pero para Alejandra Pizarnik eran semanas sin dormir y hasta meses de estar en la oscuridad, rodeada de niebla y soledad adversa. Todo esto puedo comentárselo a María pero no decirle que me siento aturdida, no, no quiero decirle que, cuando leo cosas como estás, ellas me ponen al borde del llanto, no esa nota no es buena ni para María ni para mí.

Ya casi por llegar leí un poema y me detuve en él. Este es uno de los poemas que más me llega de Alex, y que a continuación les transcribo…


dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte, es miedo
dice que la muerte es miedo, es amor
dice que no sabe


Llegamos, María aparcó y yo guardé el libro, nos aguardaba una deliciosa tarde nocturnal e íbamos a contestarnos mutuamente muchas preguntas...

Un viento seco azota los ventanales. Ha caído la tarde, abajo brillaba un sol rojizo. Un sol rojizo no es un sol apasionado, no, es ausencia de ondas de luz clara, simplemente es un sol rojizo que brilla en la cresta de las tardes. O sea, un sol que pinta de rojo el crepúsculo. Cuando tenía once años, pintaba obsesamente torres de iglesias y arriba de las torres de las iglesias, al lado de las nubes que me quedaban perfectas, pintaba soles rojizos. Alejandra Pizarnik seguramente también lo hacía con más saña y maestría. También de seguro, al igual que Santa Teresa, se soñaba con ángeles apasionados que se metían con ella en la cama, en las noches lóbregas. Me acuerdo de mí, rezando en la capilla del colegio Teresiano, pidiéndole a Dios para que me mande un ángel de la guarda que me cuidara, pero que también me hiciera el amor, que me enseñara que la virginidad de la que hablan las señoras encopetadas es sólo un mito, que nada tenía que ver con la pureza del corazón. Y no paraba de pensar si ellos tendrían pene, yo quería que lo tuvieran, pero era difícil imaginarme un ángel con pene, y mucho más, sí trataba de imaginármelo con su pene erecto, en realidad para entonces jamás había visto un pene tumescente. Siempre al hacerlo exageraba, los penes en erección me los imaginaba enormes, enormes como anguilas o pepinos.

En otra anécdota se dice que Alejandra Pizarnik con un amigo, una vez, ató en dos palos de escoba un par de zapatos y a como pudo se puso a moverlos por el techo y parecía como si una persona estuviera caminando por el techo, mientras la gente del piso de arriba, vociferaba alarmada e inquisitiva, sobre lo qué pasaba allá debajo.
(@#@&@... )

Me pongo cómoda trato de desconcéntrame un poco de lo que he estado leyendo. María prepara el dispositivo de DVD con placer, mientras me ofrece una copa de vino tinto Cabernet Sauvignon de los viñedos del valle de Lontué, que tomo distraída mientras mi mente se revuelca en el polvo de los extraños hábitos de Alejandra y, me pregunto, sí en realidad ella amó a algún mortal en los grabados de sus sombras.

De pronto estoy enfocada en la pantalla chica que me muestra un embrollo de imágenes. La película es demasiado extensa y me parece que hay una serie de elementos que atosigan al espectador. Tiene demasiados personajes entrecruzados que una va olvidando y que cuando vuelven a aparecer una no sabe quién es quién o quién mató a quién o quién finalmente se puso las botas alemanas. ¿Es esa Angelina Jollie?, me pregunta María. Le digo que no, pero al rato le digo que sí. Me aburro soberanamente con la cinta. María del mar es una maga, pronto adivina mi sentir y se da cuenta que es mejor que hablemos de Alex o quizá de un buen libro de los que ella lee, como el precioso Bhagavad Gita, y sin más ella entonces toma el control y le da parar.



Alejandra22

Este escrito junto con las ilustraciones es un sentido homenaje a esa gran poetiza argentina, que supo trascender el dolor y la muerte y cuya presencia en sus versos crea mágicos instantes que ahora iluminan mi palabra.

miércoles, junio 28, 2006

De regreso a mí

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A veces escapo
con golpes de brillo
de mi campo gravitacional
en busca del gozo espumante
insensata / irracional
llego al borde de un abismo
que es voraz emboscada
torbellino, laberinto
aguijón
cascada.

No puedo conmigo misma
estoy a la deriva
no quiero adivinarte
en espacios desolados
no quiero cruzar el umbral
furtiva / impúdica
ni avizorar cumbre
no quiero fascinarme
en ritos de Lilith

En mis sentidos
luz, éxodo de sombra
desequilibrio enfebrecido
vuelvo aquí de nuevo
libérame
la muerte vive aún
alimento serpientes
que engendran en mí
visiones

Ahora me dejo atravesar
por mi espacio-tiempo
aferrada a la luz
sé desde siempre
de este regreso
a mi apacible espacio
emprendo camino
hay oscuridad
vacío
apenas un relámpago
apenas unas manos
que me abren puertas
de regreso a mí
se borra el ensueño
encierro mis fantasmas
y me quedo sola
mirando desde el umbral


.

viernes, junio 23, 2006

Ese que yo ya sé, se posiciona

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Joc%20inacabat



Algo lúcido vino a mí, una palabra hundida en ese que, sé quien es, siguiendo el curso de la luz de mis bengalas. Como un contraataque despejando cielo de incautas ilusiones. Ilusiones que no se ajustan a la medida de un capullo en ciernes. Como el de una crisálida adormecida, que permanece latente, latiendo vida apenas.


La brisa tonta, agitadora

no toma de mi aroma su esencia

pero vuelve, vuelve una y otra vez

e intenta llevarme consigo...

Con conocimiento de causa

toma nota

asiste asiduo a la conferencia

delante del plenario dicta magistral

detallado

ajustado a los códigos ocultos

del secreto por revelarse en verdades abiertas o a medias.

Termina, merodea...

torna a recreación de encuentro consigo mismo

busca con su caminar lento atrapar aires de libertad.


Azul distante

sobre la grama descansa el cuerpo triturando recuerdos

respira aliviado, regresa

alcoba cálida

húmeda de humores reconocibles

hay un silencio que flota en la profundidad del vacío

le asalta una gigantesca locura

observa la cama vacía de ellos dos

lentamente sobre las sabanas blancas

crece un musgo circundado de flores silvestres


Escucha que se hace tarde

anochece

el cuarto permanece iluminado

de un tiempo curvo que rebasa realidad

y sobre él acomoda una diva diminuta

abstracta, invisible

que resume el núcleo de todos sus deseos.


Se posiciona. Escribo. Me concentro, me llena, trato de convencerme, me repito que no, que no es ilusión este nuevo motivo de amar la vida. Asomo con mis letras, me escucha, voy por él, pero no, él sabe que no, que mis labios en su boca no pueden mecerse ni ser, que es él sin embargo, es él quien decodifica mi rostro o palabra por la que viene a mí y nos miramos deliciosamente perfectibles...

Sólo eso.

Natinat


viernes, junio 09, 2006

A la luz del signo de la muerte

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En este texto trato de dejar impresas las huellas experimentales del camino que en esencia he andado y por el cual regreso a la luz en procura de la gracia de ser mujer afluente con el nuevo tiempo.


Desde lo alto se abaten los haces de muchas luminarias, muchas luces encendidas para persuadirnos, para convencernos que todo lo que reluce es únicamente gracias al oro. Oro blanco en polvo, purísimo en falta de pudor, oro rojo de sangre derramada, oro amarillo de las cloacas, oro negro del mar desierto.

Vimos a los productores de fantasías, y a los industriosos del entretenimiento creando diversionismo, en foros, hemiciclos y anfiteatros. Miramos a los fabricantes de historias reírse de nosotras. Vimos a los creadores de fuegos artificiales encender sus terríficos focos sobre la gran Babilonia, sobre los puentes de los ríos, sobre los muros de las ciudades, sobre los lugares bajos y los lugares altos, donde quedaron sus huesos de concreto, demolidos por sus luces de fuego parapetadas en los cielos.

Y luego vinieron con sus grandes y potentes reflectores, en bullicio, con luces de todo tipo, llamándonos a engaño, constriñéndonos a una verdad prefabricada, la tesis de las armas de destrucción en masa hecha añicos. Unieron sus diademas, tal como está escrito, porque en esos días sus luces fueron las únicas señales en el cielo...

Muchas fueron las cadenas que brillaron bajo estas luces deslumbrantes, corporaciones, tronos, profetas, jefes de estado, ciencias, doctrinas, dando su tétrico matiz a las matanzas en serie, a los campos de concentración guantanamizados, a los pozos saturados de cadáveres, a los numerosos campos llenos de innumerables fosas comunes Y a la luz incandescente e indecente menudearon encarcelamientos masivos, torturas vergonzosas y sub-humanas,. Y sus luces resultaron para muchos o para todos, ser prisiones del cuerpo y del alma.

Pero esa pregerminación de focos y luces no fue perfecta y se filtraron destellos por los resquicios de los ventanales y las cámaras. Si no hubiéramos recibido aquella luz verdadera que alumbra a toda mujer y a todo hombre con “G” de Gnosis, jamás hubiéramos discernido que esas luces tintas en el sórdido fondo oscuro de su inteligencia, eran nada más sombras, como lo son todas las luces del mundo cifradas en el “ego”... Sí no las hubiésemos creído, no hubiésemos conocido que esas luces oscuras eran en el tiempo moderno como en el antiguo, el “signo” de la muerte impreso en "la ciencia del bien y del mal" y su fruto inequívoco, dulce y letal. .

Por virtud de eso, encontramos el sendero estrecho y escabroso que bordea el abismo, y por él caminamos sin que nuestros pies tropezaran y cayéramos irremediablemente. Y así anduvimos y fuimos ascendiendo por el eviscerado, sucio túnel maloliente, entre sombras de luces negras y, entre vivos que eran en realidad cadáveres andantes.

Natinat

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jueves, abril 06, 2006

La doble moral

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La doble moral y la tortura

Les invito a considerar esta situación, perfectamente imaginaria.

En un país indeterminado, La Policía ha detenido a un tipo enloquecido. Llamémosle Roberto K. Este señor Roberto K. no tiene ningún inconveniente en reconocer que odia a la Humanidad en pleno y que disfruta haciendo a sus semejantes tanto daño como puede.

Admite sin el menor rubor –incluso con cierto orgullo– que es el autor de una serie de asesinatos en extremo crueles cometidos en los últimos meses. Reconoce también que acaba de colocar una bomba de gran potencia en una plaza donde se está celebrando una concentración multitudinaria, pero se niega a decir en qué lugar concreto la ha puesto y a qué hora ha fijado el mecanismo de relojería que detonará el artefacto.
¿Qué hacer? ¿Ponerse a buscar la bomba? Desde luego. Pero las posibilidades de encontrarla a tiempo son mínimas. ¿Tratar de desalojar la plaza? Ni siquiera se sabe si habría tiempo. Además, el recinto tiene entradas estrechas: el pánico podría provocar una avalancha que acabaría por causar más víctimas que la propia bomba.
–Déjamelo a solas un rato, jefe –dice entonces un policía, conocido por no tener muchos remilgos– y ya verás si canta o no.

El dilema es ése: de un lado, Roberto K., un personaje abyecto, una piltrafa anti-social; del otro, decenas de vidas humanas inocentes. ¿No es ése un caso en que la tortura está más que justificada?
Estoy totalmente seguro de que, ante una situación así, la gran mayoría de nuestros conciudadanos admitirían que la Policía torturara a Roberto K. hasta sacarle la información necesaria para localizar la bomba y desactivarla.
Casi todos admitirían que se le torturara tan cruelmente como fuera necesario, siempre que no tuvieran que hacerlo ellos, por supuesto.

Puede parecer pretencioso que, en un foro como éste, me ponga a explicar por qué sostengo yo que la tortura no es admisible nunca, bajo ningún concepto, ni siquiera en un caso tan extremo como el de Roberto K. Pero quizá no sea del todo inútil que lo haga, porque mi línea argumental no es idéntica a la que suelen sostener otras personas igualmente hostiles por principio a la tortura.
Es frecuente aducir que la tortura es inaceptable porque representa una violación de los derechos fundamentales que posee todo ser humano por el mero hecho de serlo, con independencia de su bondad o maldad.
Me parece un punto de vista muy respetable. Y justo. Pero no es el que me conmueve más. Y tampoco creo que ponga de relieve las peores consecuencias sociales de la tortura.

Volvamos a Roberto K.
A mí, la existencia de semejante personaje no sólo no me importa en absoluto, sino que me parece socialmente inconveniente. Si le hubiera partido un rayo según se dirigía a poner la bomba, tanto mejor. El daño que pudiera sufrir en el curso de la tortura me es igualmente indiferente. Mi capacidad de piedad es limitada y rara vez llega a escalones tan bajos: se me agota por el camino.

Si me opongo a que incluso un tipejo así sea torturado no es, en suma, porque eso lesione sus derechos humanos inalienables –que también–, sino, sobre todo, porque la tortura degrada irreparablemente el código moral de quien la aplica materialmente, de los responsables que la autorizan y de la sociedad que la acepta, explícita o implícitamente.

La tortura es un viaje de lo moral a lo inmoral sin retorno. No cabe atravesar esa frontera con pretensiones de excepcionalidad.
Aceptar la tortura en el caso extremo de Roberto K. es, de hecho, admitirla siempre. Porque, ¿en función de qué criterio se acepta? En el del bien superior, obviamente. Se trata de hacer un mal menor para obtener un bien superior. Pero ésa no es la excepción, sino la norma principal de la tortura. Quienes torturan casi siempre creen que lo hacen para conseguir algo que es bueno para la colectividad: aclarar un crimen, encontrar un arsenal, desarticular un grupo terrorista... Incluso quienes torturan por placer se autojustifican con esa coartada: ellos hacen el trabajo sucio para que la sociedad pueda estar limpia.
De nada vale exagerar las cosas, como yo lo he hecho al presentar el caso de Roberto K., pintando con los peores colores al torturable y enfatizando al máximo los beneficios obtenidos con la tortura. La sociedad que acepta la tortura como excepción deja la determinación de la excepcionalidad en manos de los torturadores y sus jefes. Habrán de ser ellos –¿quién, si no?– los que decidan, según su jerarquía de criterios, que tal o cual caso es lo suficientemente grave como para tirar para adelante apoyándose en ese respaldo social.
Por eso –insisto– avalar la tortura en algún caso equivale a avalarla en cualquiera.
He dicho antes que la mayoría de nuestros conciudadanos aceptarían que se recurriera a la tortura en el caso de Roberto K. Pero pocos de ellos admitirían –pocos se admitirían a sí mismos, incluso– que consienten la tortura en general.

Es ahí donde entra en juego la doble moral, cuyo instrumento principal es la ignorancia. ¿Qué mejor, para sentirse inocente, que no conocer los datos que evidencian la propia culpabilidad? Desconocer no sólo es conveniente, sino incluso imprescindible.
Esa sed compulsiva de ignorancia la hemos podido notar, recientemente y en masa, con motivo del caso GAL. La buena sociedad española se horrorizó con el descubrimiento de los cadáveres de Lasa y Zabala, enterrados en cal viva, y con el conocimiento de los detalles del secuestro de Segundo Marey. Pero ¿cuál fue su reacción? Pasado el primer momento de estupor, los más se pusieron a reprochar a las autoridades haber hecho las cosas «tan mal». Lo hemos oído decir muchas veces: «Lo de los GAL fue una chapuza». Es evidente que lo que más molestaba no era que los hechos se hubieran producido, sino que hubieran trascendido. Los hubo, y no pocos, que lo evidenciaron con total descaro, distribuyendo sus reproches entre los culpables de los crímenes y los que ayudamos a que se conocieran. Sólo una exigua minoría llamó a las cosas por su nombre y calificó de asesinos a los autores de los hechos, reclamando que fueran tratados como tales.

La tortura pone en marcha una reacción en cadena. Y el último de sus efectos –el más terrible de ellos– es el envilecimiento de la sociedad que la tolera en silencio. La nuestra es una sociedad éticamente envilecida, en la que las personas con principios resultan tan incómodas y desazonantes como los asuntos que se empeñan en airear.
Por supuesto que la vileza moral de los ciudadanos no procede exclusivamente del hecho de que toleren la tortura. Suele serle anterior. La ética de quienes hurtan la vista a la existencia de la tortura, fingiendo ignorarla, arrastra casi siempre muchas otras renuncias previas. Pero su complicidad añadida en este capítulo ahonda su vileza. La hace más irreversible.

No tenemos hoy tiempo de profundizar en las causas del arraigo de la vileza moral en la sociedad española. Se trata de una realidad compleja sobre la que he escrito con cierto detenimiento en algunas otras ocasiones, apelando a raíces históricas más o menos lejanas y, más particularmente, a la evolución de nuestra sociedad bajo el franquismo y al modo en que se realizó la transición de la dictadura franquista al actual régimen parlamentario. Vengo sosteniendo la tesis de que la doble moral y el miedo son dos actitudes que, por muy diversos motivos, están extremadamente arraigadas en el inconsciente colectivo de la mayoría de los españoles. Y que esas dos actitudes les permiten coexistir con las mayores aberraciones. Es más: a veces les empujan a aferrarse a ellas.

La sociedad española –y generalizo sabiendo que dejo aparte dignísimas minorías– no sabe nada de la tortura. Y no sabe de la tortura porque no quiere saber nada de la tortura. Porque le viene muy bien no saber nada de la tortura. Como le viene muy bien no saber nada de pateras, de racismo, de xenofobia, de niños maltratados, de cárceles, de marginalidad. No quiere saber nada de ningún mal que no esté en condiciones de superar, de suprimir. No quiere plantearse problemas cuya resolución pueda implicar un cambio de criterios, de estructuras, de modo de vida. Es capaz de conmocionarse con los balseros cubanos, pero no con los africanos de las pateras. Es capaz de lanzarse en masa a adoptar niñas chinas, pero desvía la vista cuando se encuentra con la gitanilla de la esquina. O le da veinte duros para pagar el precio de su eventual mala conciencia.

Ya me hago cargo de que nada de esto que digo es muy animante. Pero no creo que por ocultárnoslo ganáramos gran cosa. La denuncia de la tortura no puede conformarse con la denuncia de los torturadores. Denunciar la tortura –me refiero, por supuesto, a la practicada por los servidores del Estado: ya sé que hay otras– es, en último término, denunciar la hipocresía dominante. Las buenas conciencias que son el lubricante ideológico del orden social. Porque la tortura no es una disfunción del sistema, sino una de los muchas y variadas armas que tiene para defenderse.

jueves, marzo 23, 2006

Euskadi Ta Askatasuna

Comunicado de ETA declarando el alto al fuego permanente



MENSAJE DE EUSKADI TA ASKATASUNA (ETA) AL PUEBLO VASCO

Euskadi Ta Askatasuna ha decidido declarar un alto el fuego permanente a partir del 24 de marzo de 2006.

El objetivo de esta decisión es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como Pueblo nos corresponden y asegurando de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas.

Al final de ese proceso los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro.

Los Estados español y francés deben reconocer los resultados de dicho proceso democrático, sin ningún tipo de limitaciones. La decisión que los ciudadanos vascos adoptemos sobre nuestro futuro deberá ser respetada.

Hacemos un llamamiento a todos los agentes para que actúen con responsabilidad y sean consecuentes ante el paso dado por ETA.

ETA hace un llamamiento a las autoridades de España y Francia para que respondan de manera positiva a esta nueva situación, dejando a un lado la represión.

Finalmente, hacemos un llamamiento a los ciudadanos y ciudadanas vascas para que se impliquen en este proceso y luchen por los derechos que como Pueblo nos corresponden.

ETA muestra su deseo y voluntad de que el proceso abierto llegue hasta el final, y así conseguir una verdadera situación democrática para Euskal Herria, superando el conflicto de largos años y construyendo una paz basada en la justicia.

Nos reafirmamos en el compromiso de seguir dando pasos en el futuro acordes a esa voluntad.

La superación del conflicto, aquí y ahora, es posible. Ese es el deseo y la voluntad de ETA.

Euskal Herrian, 2006ko martxoan

Euskadi Ta Askatasuna

E.T.A.

lunes, marzo 20, 2006

El bien y el mal son gemelos

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Este post obedece a la necesidad de esclarecer el hecho de que yo tengo un blog gemelo, mi gemela se hace llamar Natinat igual que yo, pero hay algo que nos diferencia, quienes nos conozcan podrán evaluar esas diferencias abismales, hasta el día de hoy íbamos por caminos paralelos, pero a partir del último post de mi gemela he decidido revelar la verdad y poner al descubierto aquello que nos diferencia, es por eso que hoy incluyo este post muy diferente del de Natinat II quien padece de una obsesión rayana en lo patológico, lo único que haré es dejar mi post en la sección de los comentarios de mi alter ego.

La libertad impotente. A propósito del bien y del mal

El maniqueísmo relativiza la libertad humana, no hace de ella el lugar activo del enfrentamiento entre el bien y el mal. Desplaza la lucha a otro ámbito. El profesor Botturi afronta la actualidad del problema moral

a cargo de Davide Perillo

« El motivo, en el fondo, es uno: en la vida del hombre, la experiencia del mal es algo imponente. Siempre, en todos los tiempos. La actitud maniquea nace de aquí». También Francesco Botturi, profesor de Filosofía moral en la Universidad Católica, se quedó impresionado por esta alusión realizada el sábado por la mañana en los Ejercicios de la Fraternidad. Se hablaba de «retorno del maniqueísmo», de una concepción que «hace desaparecer la libertad», contraponiendo bien y mal como «ideas predeterminadas», colocándoles una junto a la otra: «una idea (no una experiencia) de bien, pero sobre todo el carácter inexorable del mal».

Tentación recurrente, cristalizada en doctrina ya desde el siglo III, pero que reaparece a menudo en la historia. ¿En qué forma? Y, sobre todo, ¿por qué? «Es verdad, el dualismo maniqueo es actual. Por lo menos como actitud, si no como doctrina. En el maniqueísmo se mira al mal como algo que está enfrente del bien, como principio que lucha con el principio del bien, queriendo vencer. Es una lucha radical. Desde este punto de vista la visión maniquea tiene algo de verdad: nace de una mirada dramática sobre la realidad. Por esto fascina».

Es decir, porque se toma en serio el problema del mal...

Exacto. Y esto es lo que al principio había atraído también a san Agustín, que antes de su conversión había pasado por el maniqueísmo. Después fue él mismo el que puso de manifiesto la debilidad teórica del dualismo maniqueo: el mal no es “algo” (porque sería positivo), ni es tampoco únicamente negación (porque sencillamente no existiría); es sólo privación, es ir en contra de lo que hay. En cualquier caso, no es un principio que tenga consistencia en sí mismo. De esta forma Agustín supera la contradicción teórica del dualismo maniqueo, pero no resta dramaticidad al problema del mal. Deja intacto todo el drama de la existencia marcada por el mal.

El maniqueísmo parte de la experiencia dramática del mal, pero termina por solidificarla en una idea predeterminada. ¿No es este el motivo de que «se haga desaparecer la responsabilidad»?

El maniqueísmo relativiza precisamente la libertad humana. No hace de la libertad el lugar activo del enfrentamiento, sino sólo el teatro de este choque. El enfrentamiento entre bien y mal tiene como protagonistas a los principios metafísicos.

¿Cómo se documenta hoy esta tendencia?

Hoy no existe una verdadera concepción maniquea, una teorización de esta concepción, porque en la cultura contemporánea no se da una adecuada sensibilidad metafísica. Sin embargo existen actitudes maniqueas, efecto típico de posiciones ideológicas, en las que los factores en juego se identifican con sujetos sociales.

En definitiva, se pasa de una lucha entre bien y mal a la contraposición entre buenos y malos...

Exacto. Es una tentación típica de la época moderna: el mesianismo comunista tiene necesidad del capitalista como enemigo absoluto, el nazismo del judío, etc. Pero son esquemas vigentes también hoy; los fundamentalismos de cualquier signo tienen este patrón: existe una alteridad que es simplemente un adversario, pero que es identificado paranoicamente con el mal. Recuerda mucho a la idea de “chivo expiatorio” (reformulada hoy por A. Girard), sobre el que se cargan culpas y conflictos sociales para salvar la unidad social y por tanto la paz.
¿Qué hay en el fondo de este mecanismo?

El carácter insoportable del mal. El mal es escandaloso, y si no existen una razón y una energía capaces de superarlo, la tentación espontánea es la de borrarlo de uno mismo, del propio grupo... Proyectarlo fuera, como para tenerlo delante y de alguna manera circunscribirlo y dominarlo. Es un problema de intolerancia: no se consigue soportar el sufrimiento que produce el mal y se crea un mecanismo de resentimiento contra él que se materializa - por decirlo de alguna manera - contra alguien. Es un resentimiento profundo e insidioso, que puede asumir incluso la forma del humanitarismo. Piénsese en una cierta forma de subrayar los casos más dignos de compasión para justificar el divorcio, el aborto, la manipulación genética, la eutanasia... En realidad, para aliviar la propia angustia y para satisfacer el propio resentimiento hacia un sufrimiento que nos hace experimentar nuestra impotencia.

¿Qué quiere decir entonces que en este juego «la libertad, ante la experiencia del límite, se detiene»?

Es la cuestión de fondo. La libertad es adhesión al bien. Pero precisamente se pone a prueba en esta capacidad de adherirse. Porque la adhesión al bien pasa a través de la elección, que es un poder expuesto al riesgo y al drama. La visión dualista se solidifica por la experiencia del mal. No consigue concebirse a sí misma como el lugar en el que se desarrolla el drama. Actuando así no alcanza la profundidad de la libertad. Sacar fuera el mal, identificarlo con “otra cosa” es renunciar a la profundidad de la propia libertad.

¿Hasta tener miedo de ella, como dice don Pino?

Tomás escribió que «malum etiam habet quandam infinitatem», incluso el mal tiene una cierta infinitud. A primera vista, parece la posición maniquea. En realidad quiere decir que cuanto más profundo es el mal, tanto más pone en juego la relación de la libertad con el ser. Mirar a la cara a esta amplitud de la libertad y hacerse cargo de ella es una tarea vertiginosa. Exaltante, pero también temible. Por eso sufrimos la tentación de huir.

Sin embargo la experiencia nos dice que «existe algo dentro de la libertad misma, un veneno dentro de mi libertad», como se decía en Rímini: es el pecado original.
Sí, porque sigue estando el enigma de la capacidad de la libertad de hacer el mal. Si la libertad es esencialmente adhesión autónoma al bien, ¿por qué es capaz del mal? Aquí el escándalo pasa de ser externo a ser interno. El hombre que reflexiona sobre la propia posibilidad de hacer el mal no puede no escandalizarse de sí mismo. Por eso el hombre no es capaz de confrontarse verdaderamente con el enigma de su libertad si no es con una condición: que su mal esté ya de algún modo rescatado. Sólo en el horizonte de una promesa futura o de una salvación presente se hace posible superar el miedo de la libertad. La concepción judaica antigua, y después cristiana, del mal lo atribuye al hombre. Pero esta idea es contemporánea a la “promesa” y a una primera forma de “alianza” con el hombre: el ser arrojados del paraíso terrenal es contemporáneo a la promesa de la lucha de la mujer con la serpiente y al cuidado de Dios hacia el hombre, al que reviste amorosamente con una túnica de piel (cfr. Gn 3,15.21).

Y en virtud de la promesa de salvación se tiene el valor de llegar hasta el fondo del drama de la libertad.

Sólo a la luz de la gracia es soportable la idea misma del pecado original. Si lo pensamos, la idea del pecado original es terrible. No es menos dramática que la idea maniquea.

¿Qué diferencia existe entonces entre la elevación del mal a principio inexorable, como sucede en el maniqueísmo, y el hecho de que la libertad esté inexorablemente herida y por tanto sea incapaz, por ella misma, de hacer el bien?
En un caso se habla de un principio metafísico inalterable, en el otro de una condición de la libertad, que sigue siendo por sí misma deseo de bien. Si se niega esto, se cae en el pesimismo luterano. En cambio, el juicio sobre el pecado adquiere sentido únicamente a la luz de la gracia, que da sentido a la libertad, como experimentó san Pablo.

Si esto es así, el pecado no constituye ya una objeción: se convierte en un signo que remite a algo más grande. El límite se convierte en un “escalón”, como dice a menudo don Giussani... entonces, ¿qué papel juega la gracia?

El hecho de que el pecado sea una cuestión de libertad y de que el mal esté ligado a la libertad implica algo: que si existe una respuesta al mal, tiene que ser obra de otra libertad. No puede ser el efecto de un principio anónimo o la aplicación de unas reglas. La naturaleza del problema es tal que ningún dispositivo, ya sea individual o colectivo, interior o exterior, está capacitado para responder. La libertad, por su propia naturaleza, no puede tener otra medida que la libertad. Si una libertad está enferma, su medida podrá ser sólo una libertad sana que cuide de ella, es decir, una libertad capaz de ese amor del que ella no es (ya) capaz. La libertad de Cristo sale al encuentro de la libertad del hombre. La única medida adecuada de la libertad que se ha perdido a sí misma es la misericordia. La misericordia - así la define don Giussani - como «justicia que recrea».


viernes, marzo 17, 2006

Mi mar

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El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá?
Rafael Alberti



Ahora, que estoy lejos de los míos, los echo de menos, y mi Cantábrico. Mi mar.

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